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Vista General

Es un pueblo situado al sureste de la provincia de Córdoba, en la comarca  de las Sierras Subbéticas. Distan 96 kilómetros de la capital de provincia (Córdoba), y tiene una altitud de 600metros sobre el nivel del mar. El termino municipal ocupa una extensión de 24,4 kilómetros cuadrados. La población asciende a 859 habitantes. Pertenece al partido judicial de Priego de Córdoba.Sus coordenadas geográficas son 37º 30' N, 4º 08' O.           Tiene una densidad de 33,6 hab/km².






 En Fuente-Tojar se inhala totalmente la plenitud
 estática que confiere a las sierras Subbéticas.



 

Blanco y quebrado sosiego

Al otro lado de la carretera que atraviesa la población se encuentra la parte antigua del pueblo, con las calles verónica; Huertos, llamada así porque muchas de  sus casas aun conservan, por delante o por detrás, huertos adosados en los que su habitantes cultivan árboles frutales y otras plantas; la calle de la Cruz, donde antiguamente se plantaba el mayo y en la que existía una placa que el pueblo puso en la casas en que vivió el medico Balbino Povedano como agradecimiento por su labor, la calle Alta ; Vieja, Conde de Toxar; la calle dedicada al ilustre tojeño Fernando Barbero Clemente; San Agustín, donde se levanta el mercado de abastos, edificado hace mas setenta años; En medio, etc. En estas calles aun pueden contemplarse casas sencillas de paredes blancas , con anillas en las fachadas que servían para sujetar a las caballerías cuando los tractores todavía no habían invadido estos campos. Pero el lugar con mas sabor antiguo es la ratonera.. es lastima que tan bello lugar no conserve la pureza de antaño;  el cemento, las cocheras y los zócalos en las fachadas lo han estropeado.



Aquí los olivares se extienden entre los montes a modo de sugerentes y verduscas ondulaciones que dan luz propia a su peculiar y serpenteante paisaje. El viento perfumado de los cerros avanza entre las sombras de las casas, mostrándonos el alma secreta de su grandes olores. A lo lejos, por el fondo de uno de los caminos que llegan al pueblo, avanza lentamente un mulo cargado de retama, tirado por su amo y acompañado por los melancólicos ladridos de un perro pequeño e inquieto. El tiempo parece no moverse en estos parajes de añejo carácter. La mañana se desliza admirable y amena, mientras el aire choca en los oídos llenos de una frescura otoñal que va rompiendo la calma silenciosa que domina el ambiente. Entre las calles pendientes y quebradas asoman sus caras blancas unas casas de honda raigambre, en las que se asienta un paisaje sumamente atractivo, que expresa perfectamente el alma de un pueblo portador de un encanto solemne y sencillo.

Entrada

 

La entrada al municipio la hacemos por la calle Baja..En la casa numero 17, como fiel testigo de la guerra chica (enfrentamiento entre los hombres de la partida de Cencerro con la Guardia Civil, en el 46),.Llegamos a la Plaza del pueblo. Unos niños juegan. En los bancos de la plaza están sentados los asiduos visitantes del lugar; los ancianos, que nos cuentan cosas de la niñez: juegos, costumbres, diversiones y las historias de Pepino, rebeca y Reverte, los bandoleros tojeños. Contorneando la plaza se alza la iglesia parroquial, austera y blanca, con sus imágenes y retablos barrocos y sus lienzos; y aquí al lado de la plaza, donde nació el escritor costumbrista Antonio García Cano, autor entre otras obras, de Tierras de rastrojos. Por la calle Ancha llegamos a la empinada cuesta del Calvario, con sus casas en terrazas y sus rellanos adornados con macetas y rosales; en esta calle vivió el cantaor Pepe Priego, aunque grabo un disco, no le sonrió  la suerte y tuvo que emigrar a finales de los años cincuenta. Junto al Calvario se extiende una de las zonas de ampliación del pueblo. Aquí se encuentra el Polideportivo Municipal; el Polivalente, con Varias dependencias culturales , como el Hogar, el teatro al aire libre y el museo Histórico Municipal, que reúne materiales pertenecientes a culturas prehistóricas , protohistóricas, ibéricas....y otras mas recientes, la todavía no estrenada residencia de la tercera edad, el cuartel de la Guardia Civil y varias calles nuevas.

 Cuando llega la noche, el deambular por Fuente-tojar nos permite trasladarnos mentalmente muchos siglos atrás, hasta el punto de imaginarnos que en cualquier momento vamos a encontrar un andalusí ataviado con indumentaria de la época.....

 
 

Seguimos caminando. Percibimos el olor a higuera y a celindas, cuyos pétalos, arrancados por el viento, caídos como maná , acarician nuestros rostros. Nos detenemos en la plaza de España, llamada popularmente así en honor de un curioso vecino que vivía en el lugar. Este recóndito sector, empedrado y cuajado de macetas, es sin lugar a dudas el mas bello y cuidado de Fuente_Tojar, hasta el punto de que en 1989 gano el premio a los rincones bellos de la villa, otorgado por la asociación cultural Amigos de la Alcaparra. Nos sentamos en uno de sus bancos calizos. Exhalamos el aire impregnado de azahar y escuchamos el rumor cantarino de su fuente, al tiempo que la luna, que dejo de acurrucarse tras una nube, nos muestra repentinamente  la sombra de los árboles proyectada en las blancas paredes de las casas; bonita imágenes , combinación de claros y oscuros naturales.

La gente duerme ya. El silencio de la noche solo se interrumpe por las lejanas voces de algunos jóvenes que se dirigen a sus hogares a la vuelta de un Púb. Algunos perros, fieles guardianes de las casas de sus amos, salen a nuestro encuentro ladrando. Nos detenemos en la Plaza de la Fuente y experimentamos una nueva sensación, pues el aroma de los naranjos, el canto de los grillo, los trinos de los ruiseñores y el croar de las ranas-_ que parecen cantar a porfía _se une a un idilio placentero...;¡ es que comienza mayo!  

Nuestro premio novel de literatura D. Camilo Jose Cela, cuenta en su  Primer viaje andaluz que el vagabundo, después de dejar las tierras jienenses , en una mañana incierta, el primer camino que toma es el de Fuente-Tojar. Unos años mas tarde vamos a recorrer este pueblo durante unas horas del día y de la noche. Con sus gorjeos matutinos, las golondrinas posadas en los hierros de las ventanas y el quiquiriquí de los gallos sobre las tapias de los huertos linderos nos despiertan; nos levantamos cuando aun no se ve, aunque la claridad se vislumbra en el horizonte.

Subimos al cerro de La Mesa, situado a poniente de la jaenera; en medio se haya Fuente-tojar. El sol muestra sus primeros destellos emergiendo por las montañas que hay entre Alcaudete y Alcalá la Real. Desde La Mesa contemplamos el trazado irregular de las calles contorneadas por sus blancas casas mientras oímos a los madrugadores que, en ayunas se dirigen a los bares tempraneros.


Es en Fuente-Tojar un pequeño municipio cobijado en las faldas de tres montículos. Su eje principal lo constituye la carretera que desde Córdoba se dirige a Granada, pasando cerca de Castil de Campos y por Almedinilla. La forma laberíntica de sus calles, estrechas en su mayoría; sus casas escalonadas-muchas con jardineras, parrales y palmeras en sus puertas- que aprovechan el declive del terreno, y sus recónditas plazuelas, hacen de Fuente-Tojar un pueblo misterioso y sosegado.



Es un placer perderse por las calles de Fuente-Tojar, que evocan los versos de Fausto, el tojeño que mejor canto a esta tierra:



“ Fuente -Tojar, aunque me encuentre ausente perdura tu recuerdo en mi sentido, fértil rincón en donde yo he nacido que alimenta mi pecho diariamente...”

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